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De venir a Madrid con pollos vivos en el tren, a tomarse el vermut en el Mercado de San Miguel

La familia Gallego irradia simpatía. Apostados en la barra de The Sherry Corner conversan con David, quien les ayuda a elegir el mejor vino de Jerez.

Son de Elche y están contentos. “A la tercera va la vencida”. Es la tercera vez que vienen al Mercado y, por fín, van a disfrutarlo a su antojo. Vinieron de día, volvieron de noche, pero siempre estaba abarrotado. Nos preguntamos si habrán visto el post del otro día, en el que aconsejábamos los mejores horarios según los intereses de cada visitante…

Isabel nos cuenta que la primera vez que entró, le impresionó mucho. Le pareció una idea buenísima. Ahora se acaba de enterar, porque se lo ha explicado David, que en el Mercado no existe competencia entre los distintos puestos. “En cada uno hay productos diferentes y así no hay ningún problema entre nosotros”. Además, eso hace que la visita sea más divertida. A Isabel le ha encantado la idea, dice que ahora eso es lo que más le gusta.

Antonio toma el relevo. “Somos de pueblo, así que esto nos encanta”. Bueno, en Madrid casi todo el mundo también es de pueblo, por eso nos entendemos todos tan bien. Antonio insiste, “Ya, pero es que la primera vez que vine a Madrid, con 11 años, lo hice con mi padre. Vinimos en tren, desde Pozoblanco, Córdoba. Un viaje de 24 horas, con una cesta con dos pollos vivos. Era para pagar al médico. Vamos, igual que en la película de Paco Martínez Soria ‘La ciudad no es para mí‘.”

Nos reímos y brindamos.

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