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Erizo de mar gratinado al cava, una receta exquisita con sabor a mar y yodo

erizo de mar

Si estás de vacaciones en la Costa del Cantábrico, la Brava o en la Andaluza te estarás hartando a comer marisco y pescado, ¿verdad? Pero, ¿alguna vez te has atrevido a probar el erizo de mar?

Este curioso animal que procede de la familia de los equinodermos, como las estrellas de mar, esconde dentro de su caparazón espinoso un manjar exquisito, las gónadas, yemas o corales naranjas ricas en proteínas, yodo y vitamina A y bajas en grasas.

Se calcula que existen en torno a 950 especies distintas de esta criatura redonda y de aspecto tenebroso que habita en los fondos marinos a 2500 metros, si bien en España las más consumidas se reducen a dos: la paracentrotus lividus y la echinus esculentus.

El año pasado ya os dimos en este blog algunos consejos para saborear las huevas del erizo como una tapa fría en el puesto de El Señor Martín. Sin embargo, hoy os proponemos degustarlo como un plato caliente siguiendo la receta de una de las especialidades catalanas: erizo de mar gratinado al cava. Para ello, una vez que los hayas comprado en la pescadería, te vamos a explicar cómo abrirlos, limpiarlos y cocinarlos.

En primer lugar, debes extraer las gónadas de los erizos, un total de cinco por cada pieza, para lo que tendrás que sujetar el erizo boca arriba, ayudándote de un trapo de cocina, a fin de evitar las púas, y, a continuación, con unas tijeras practicar un orificio en la zona central y extraer el líquido de su interior. Finalmente, tras retirar el líquido, verás las yemas pegadas a la pared del corazón, que tendrás que rebañar con cuidado con una cucharilla y reservarlas, por un lado, y, las cáscaras, por el otro.

En segundo lugar,  vierte en un cacerola el líquido del erizo, una salsa bechamel o nata y una copa de cava y las yemas que tenías apartadas. Déjalo cocinar todo a fuego lento durante un par de minutos.

Por último, rellena con esta mezcla los caparazones limpios de los erizos y gratínalos en el horno a una temperatura de 180º hasta que se doren.

¡Si estás por el centro estos días, ven al Mercado a resguardarte del sol  y degusta este curioso manjar en el puesto de Lhardy!

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